Diecinueve meses: ¡Estoy malito!
¡Me he puesto malito! La doctora ha dicho que me pinten la boca con una medicina, pero... no me dejo... y termino con toda la cara pintada (bueno... la cara, la ropa, mama... )
Pero, aunque esté malito (y pintado...) ¡igual puedo jugar!
¡En mi sillón rodeado de mis jugetes favoritos!